La Sanidad del futuro

Parece que el mundo avanza a pasos de gigante en las últimas dos décadas cuando nos referimos al avance de las tecnologías. Ahora, no es necesario salir de casa con la cartera, ni siquiera con las llaves de casa. Tenemos sistemas de software que nos permiten pagar en la gasolinera con el móvil, abrir la puerta de casa, pasar la aspiradora por control remoto o encender la cafetera de nuestra cocina desde nuestro lugar de trabajo a varios kilómetros y todo ello con un pequeño dispositivo móvil.

Me pregunto si somos capaces de adaptarnos a la nueva manera en la que entendemos el mundo, en la que estamos interconectados y geolocalizados de manera permanente. Ahora, dejamos de quedar con nuestros amigos a la salida del trabajo un viernes, para colgar nuestras fotos en redes sociales, realidad o postureo, porque en realidad la ventana de Johari (1) creada para ilustrar los procesos de interacción humana por sus autores, ya no responde a lo que los demás conocen de mí y que yo no veo, porque “nuestro yo” que perciben los demás ya no es la imagen que construyen después de conocernos, sino la imagen que nosotros escogemos y queremos trasladar.

También, me pregunto, si esta inmersión de las tecnologías en nuestra vida, trabajo y relaciones humanas, se reserva a los “millennials”, o los que hemos nacido en el siglo pasado somos capaces de entender esta “nueva era de la humanidad”.

Se me plantea una pregunta inquietante, si la dependencia a las tecnologías es tan grande que no podemos desarrollarnos como individuos en esta sociedad, en la que ya no existen los alfabetos y analfabetos digitalmente hablando, sino que es imposible resolver un tema en tu banco o pagar un impuesto municipal o hacer la compra. Entiendo por tanto, que un dispositivo móvil con conexión a internet se convierte en nuestra nueva “alma”.  Es nuestra herramienta de trabajo y nuestra manera de relacionarnos con los demás, es nuestro modo de pago, nuestro navegador, consultor y nuestra agenda personal.

Asistencia sanitaria interactiva

Por otro lado, sufrimos un envejecimiento de la sociedad y un aumento de las enfermedades crónicas, según la OMS el sistema sanitario tal y como lo conocemos ahora, es imposible que pueda dar cobertura y es necesario desarrollar nuevas estrategias (2).

En este contexto, parece razonable que la asistencia sanitaria se suba al carro y podamos interactuar con los profesionales sanitarios que se encargan de nuestro padecimiento a través de software específicos de manera diferida o en tiempo real.

Los wearables, son utilizados por millones de personas por todo el mundo, para controlar los signos y síntomas de sus enfermedades crónicas y hábitos de vida, monitorizar sus constantes vitales, medir la evolución de su enfermedad, los alimentos que ingiere, las calorías que consume y su actividad física. Además a los profesionales,  nos permite realizar un seguimiento telemático de estos pacientes y, en muchos casos, evitar ingresos hospitalarios, consultas presenciales y visitas a las urgencias de los hospitales, con el ahorro que esto supone para las entidades sanitarias.

Podemos decir que el cambio hacia la Sanidad del futuro ya está aquí. Las Tecnologías de la información y Comunicación (TICs) han estado infrautilizadas por la industria de la Salud hasta que la era digital ha hecho que el cambio sea inevitable.  Aunque la consulta presencial con el profesional sanitario sea la más prevalente, lo cierto es que las TICs están cobrando cada vez más importancia como herramienta para contactar con tu equipo de salud.

En el campo de la enfermería, especialmente son utilizadas y cada vez son más las enfermeras de práctica avanzada en patologías crónicas, las que realizan seguimiento de sus pacientes a través del uso de una línea telefónica, correo electrónico y aplicaciones mejorando la calidad de vida de sus pacientes, el coste oportunidad de todos los usuarios y reduciendo notablemente los costes sanitarios.

BIBLIOGRAFIA

 

Amelia Rodríguez Noguerias

Directora Máster en Atención Integral al Paciente Crónico

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